A las velocidades en las que se navega por el ciberespacio hoy en día, no cabe duda que el reto es seguir mejorando esas capacidades con el gran desafío de que esto finalmente se logre hacer sin cables y al parecer ya está ocurriendo gracias al Instituto de Tokyo y la empresa Sony.

Día a día muchos computadores del mundo se suman a la conexión y navegación por internet, por lo que el intercambio de datos siempre va creciendo y saturando de alguna u otra manera las redes banda ancha y Wi-Fi que tienen una capacidad determinada, lo que se evidencia cuando se comienzan a bajar películas, videos, juegos o archivos de alta calidad, obligando al usuario a estar un par de horas mirando si se bajó o no determinado elemento. Sin embargo, eso podría cambiar con la llegada del chip más rápido del mundo, el cual podría claramente destronar a la no siempre fiel red Wi-Fi.

La creación del Instituto de Tecnología de Tokyo y la gigante Sony, tendría la asombrosa capacidad de enviar 6,3 gigabytes por segundo, de modo que se podría en apenas 60 segundos, enviar 50 gigabytes de información entre un ordenador y otro, lo que significa que es casi el tamaño actual de un disco Blu-ray. Cabe destacar también que este dispositivo inalámbrico lograría este nivel al enviar datos a través de frecuencias de radios de 60GHz, y lo mejor de todo es que lo haría haciendo un muy bajo gasto de energía, consumiendo sólo un total de 74 miliwatios, característica que lo haría óptimo para un dispositivo móvil sin tener la necesidad de mermar la batería.

Pero la maravilla no termina ahí, pues los expertos especulan que las implicancias y potencialidades de este chip van mucho más allá, abriéndose la posibilidad de que los usuarios se olviden de las memorias o discos duros para poder transportar sus datos de un computador a otro, haciéndolo sólo vía inalámbrica con este pequeño chip de silicio. Finalmente, hay que subrayar que está todavía en etapa de prototipo, por lo que habrá que esperar para ver si se concreta este gran avance de la tecnología.

Fuente: BBC Mundo