Aunque tropiecen con algún objeto o salten de mala forma, los reptiles siempre logran aterrizar los saltos de buena manera. Es así como, inspirados en este hecho, logran diseñar un vehículo robótico que pueda realizar saltos sin desequilibrarse, construyendo así vehículos mucho más estables.

En las películas o novelas de ciencia ficción siempre han ofrecido la visión de un mundo dominado por robots humanoides, pero en la realidad, los insectos, reptiles y otros animales con frecuencia sirven como una mejor inspiración para el diseño de estos autómatas.

Como bien se sabe, entre más piernas tenga un robot, podrá navegar de mejor forma a través de cierto terreno. Así mismo, las garras o pinzas son un diseño menos desafiante a la emulación de una mano humana, y tal como ha reportado un grupo de investigadores recientemente, las colas son un mecanismo estabilizante increiblemente versátil.

De esta forma, al realizar un estudio con el Lagarto de Fuego (o Agama), mediante captura de movimientos ha revelado que el Agama levanta su cola para contrarrestar la falta de agarre al saltar desde superficies resbalosas, mientras que al cubrir la superficie con un papel poroso, el Lagarto requiere de menos estabilización, por lo que la cola se mantiene abajo durante el salto.

Luego, el equipo a cargo de la investigación aplicó este esquema, a un pequeño vehículo de cuatro ruedas llamado “Tailbot”. Después de agregar la cola estabilizadora en la parte trasera del vehículo y mandarlo a través de una rampa, los científicos notaron que el vehículo se estrelló al mantener su cola abajo, por lo que al imitar el movimiento de Agama, levantando la cola al realizar el salto, Tailbot fue capaz de aterrizar exitosamente el salto.

Al concentrarse en modelos robóticos no-humanoides, los investigadores pueden mejorar el diseño robótico pieza por pieza, examinando problemas específicos y aprendiendo las formas en que los animales los solucionan.

 

Vía Scientific American