Si bien la secuenciación de ADN se ha convertido en una herramienta indispensable para entender muchos procesos biológicos, esta nueva investigación que ha realizado un grupo de científicos de Harvard, sugiere que la forma en que se empaqueta el ADN en las células puede ser tan importante como el código biológico que contiene.

Una nueva técnica desarrollada por un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard en conjunto con un grupo de científicos del MIT, han logrado entregar la primera imagen tridimensional del genoma humano, lo que permitiría resolver un gran número de misterios de la biología, según dice uno de los principales científicos. A su vez, respecto a la fotografía obtenida, a la cual le llaman el “glóbulo fractal”, dijo: “Aún no tenemos imágenes perfectas, sólo unas borrosas, pero eso es mucho mejor que no tener ninguna imagen”.

La fotografía pudo ser tomada gracias a un software creado por Aiden, llamado Hi-C, programa que se basa en la medición de desplazamiento y colisiones del ADN en una célula. En particular, dijo: Puede imaginarse el genoma como un fideo siendo cocinado en una olla. De repente dos partes del fideo chocan. Entonces, lo que hace Hi-C es medir la velocidad a la que ocurren estas colisiones entre las dos piezas del genoma. Como podría esperarse, los puntos que están más cercanos entre sí, están más propensos a chocar, pero a veces los puntos que están más lejanos, chocan más de lo que uno esperaría.”.

El equipo dijo: “Tenemos una idea de lo que sucede cuando los genes se activan o se desactivan, sabemos que ciertas proteinas realizan ciertos tipos de operaciones, pero eso es sólo un pequeño detalle frente al complejo tema de fondo.” , así una interrogante que creen podrán ser capaces de responder en este momento, es resolver como es que estos genes se vuelven fisicamente accesibles a estas proteínas.

El equipo a cargo de esta investigación indica que los datos han revelado que la forma en que el genoma se pliega, podría jugar un papel importante en la diferenciación de los genes activos, así como una especie de epigenética a través del origami.

 

Vía PhysOrg