ENTREVISTA. ¿Proteger los derechos de autor o ejercer de censuradores? Las leyes SOPA y PIPA se encuentran actualmente aparcadas pero no así las opiniones de diferentes compañías, instituciones y personalidades que reclaman una ley a medio camino para evitar lo que sería una auténtica revolución en internet.

Sergio Delgado.- Twitter, Google, Mozilla, WordPress, Wikipedia e incluso la Casa Blanca están en contra de ellas. Los estudios de Hollywood, las discográficas y una gran mayoría de autores a favor. La ley antipiratería estadounidense propuesta por Lamar Smith, la ley SOPA, y su hermana, la ley PIPA, siguen concentrando debates eternos en la red. Para algunos es una medida justa para defender la autoría en diferentes campos del arte, para otros, apagón incluido, estos proyectos de ley podrían hacer los negocios en internet más vulnerables, además de dañar la actividad jurídica y la libertad de expresión.

Inteldig, en su afán de conocer distintas posturas  sobre este tema alrededor de diferentes países, entrevista esta semana a Gustavo López, Director del Departamento de Computación de la Faculta de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (www.ingenieria.uba.ar).

Inteldig.- El mundo de internet está revolucionado últimamente con las propuestas de leyes SOPA y PIPA. ¿Qué opinión desde Argentina le merecen ambas como buen conocedor y especialista en el tema?

Gustavo López.- No veo que afecten demasiado a largo plazo, y sinceramente tengo hasta dudas sobre su evolución. De hecho su tratamiento en las cámaras legislativas está suspendido. De todos modos seguramente en poco tiempo los sitios que proveen descarga se trasladarían a servidores alojados en países sobre los que Estados Unidos no tendría mucha injerencia como por ejemplo Japón, Suiza o Rusia.  

Inteldig.- ¿Está de acuerdo con el papel esencial de vigilancia respecto a los contenidos que adquieren los proveedores de internet con estas leyes?

Gustavo López.- No, no estoy de acuerdo. La ley SOPA permitiría sancionar a los proveedores de internet que estén propiciando o permitiendo, a través de usuarios, supuestas violaciones de derechos de autor.

Esto ubicaría a los proveedores de internet en una posición de vigilancia constante. Si bien se protegen los productos de propiedad intelectual en un espacio propicio para su violación y que carece aún de la regulación adecuada, los efectos serían muy fuertes ya que atentarían contra la libertad de expresión en lugares donde el límite es muy fino.

Las siglas de su nombre hacen de OPEN la ley idonea como alternativa a PIPA y SOPA. Foto redusers

Las siglas de su nombre hacen de OPEN, para muchos, la ley idónea como alternativa a PIPA y SOPA. Foto redusers

Inteldig.- En efecto, hay quienes acusan a estas leyes de ir contra el principio básico de la red de redes y la libertad de expresión, ¿qué opinión le merece esto?

Gustavo López.- Es muy probable que los portales con libre participación en las comunidades virtuales, se  autocensuren fuertemente debido a que cualquier usuario podría causar la violación a la ley cuando, por ejemplo, publique un video en YouTube cantando una canción que tiene derechos de autor, o al escribir una receta de cocina sobre la que otra persona diga que tiene los derechos registrados. Me parece brutal.

Inteldig.- Mario Pena como responsable del portal Safecreative.org nos comentaba la semana pasada en una entrevista que era muy difícil que estas nuevas leyes “vayan a ser eficientes para solucionar los problemas de los autores”, ¿qué soluciones cree que podrían darse para que no se violen los derechos de los creadores? 

Gustavo López.- Estoy absolutamente de acuerdo con la afirmación de Pena. Existe una propuesta alternativa a las leyes SOPA y PIPA, llamada OPEN. Básicamente, tiene el mismo eje que las leyes SOPA y PIPA, que se encargarían de proteger los derechos de autor.

La alternativa propone que en principio se demuestre la violación a los derechos de autor y luego se bloquee el sitio web. Es decir, hasta que no se encuentra alguna violación de derechos de autor en cuanto a la propiedad intelectual el sitio debe continuar online. Si una persona considera que un sitio viola su autoría puede demandar ante la Comisión de Comercio Internacional (ITC) de los Estados Unidos, esta realizará la investigación conveniente para confirmar actividad ilegal y eventualmente cerrar el sitio.

“Muchos sitios se verán obligados a filtrar toda la actividad online de sus usuarios para evitar ser bloqueados

Inteldig.- Compañías como Google, Amazon, Facebook…están en contra de SOPA y PIPA, ¿cómo cree que les podría afectar si se llevan adelante?

Gustavo López.- La ley solo regiría en territorio estadounidense, en teoría. En la práctica sucede que  Estados Unidos concentra la mayor parte de la infraestructura de la red; casi todos los servicios que utilizamos a diario se verán afectados: Youtube, Amazon, Google, Twitter o Facebook son sólo algunos de ellos.

De este modo, muchos sitios se verán obligados a practicar mecanismos de autocensura y filtrar toda la actividad online de sus usuarios para evitar ser bloqueados. Sería algo sin precedentes.

Inteldig.- ¿Cómo podría afectar estas leyes a América Latina? 

Gustavo López.- La Ley SOPA es una ley de aplicación territorial con efectos extraterritoriales. La mayoría de las conexiones a Internet pasan de alguna forma por los Estados Unidos y/o residen en servidores ubicados en ese país, por lo que todo el mundo se vería afectado.

En relación a la situación en Argentina respecto de las leyes de propiedad intelectual en Internet, hay que tener en cuenta que es un tema que excede las fronteras. Repito, es una ley territorial con efectos extraterritoriales.

Inteldig.- Hay empresas que apoyaron estas leyes y se han visto afectadas. Muchos confían en un término medio…

Gustavo López.- Sí, el término medio estaría dado por el denominado Proyecto Open (Online Protection & Enforcement of Digital Trade Act ), que cuenta con el apoyo de las grandes potencias de la informática y la web. Pretende ser una alternativa a las leyes SOPA y PIPA. La aplicación de OPEN, como he comentado con anterioridad, difiere sustancialmente de los proyectos en cuestión.