La red social destacó que “seguimos ejecutando nuestra hoja de ruta de la seguridad y vamos a estar lanzando mejoras adicionales para proteger mejor a nuestros miembros”, reafirmando que todavía no hay evidencia de que cuentas de usuarios estén siendo violadas.

“Hasta el momento, no tenemos informes de cuentas de los miembros sea infringido, como resultado de las contraseñas robadas. Basándonos en nuestra investigación, todas las contraseñas de miembros que creen estar en riesgo se han deshabilitado”, informó en un comunicado.

Además, LinkedIn se defendió de las críticas sobre su lenta reacción para notificar a sus usuarios que su contraseñas podría estar en alguna de las 6,5 millones que fueron filtradas a la red.

“Los miembros creíamos en situación de riesgo y cuyas contraseñas decodificadas ya había sido publicadas, podían desactivarlas rápidamente y se les envió un correo electrónico por el equipo de Servicio al Cliente”, argumentó la red social.

Si bien la noticia de la fuga de datos era ya oficial en pasado miércoles, sólo en los días siguientes los hackers comenzaron a hacer progresos reales en el descifrado de las contraseñas.

“Si la contraseña no ha sido desactivada, sobre la base de nuestra investigación, no creemos que su cuenta está en riesgo”, dice en LinkedIn, aunque sugiere que el cambio de su clave todos los meses es una buena práctica.

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