Científicos reunidos en el marco de la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer indicaron que la forma de caminar y malos hábitos de sueño son agentes partícipes del mal y de la pérdida cognitiva.

Así, hábitos como el sueño excesivo, la siesta o las dificultades para dormir también pueden influir en la aparación del Alzheimer, luego de una serie de investigaciones dadas a conocer en Vancouver, sede de la cita.

Uno de ellos se realizó en un hospital de Boston e involucró la información clínica de 15 mil personas de 70 años o más, donde se determinó que aquellos individuos que dormían 5 horas o menos al día, así como los que superaban las 9 horas de sueño, tenían un promedio de funciones cognitivas menor a aquellos que dormían 8 horas.

Por su parte, una investigación desarrollada en Francia a una población de 5 mil personas de más de 65 años, alertó que el 18% de las que tomaban siesta mostraban un bajo rendimiento de sus capacidades cognitivas.

Durante la conferencia también se dieron a conocer cinco estudios que relacionaban a la demencia con la manera de andar. En tres investigaciones se señalaba que caminar más lento y con variaciones en el modo de hacerlo se reflejaba en las bajas calificaciones cognitivas que recibían los participantes.