Ecuador denunció que Gran Bretaña amenazó con tomar por asalto a su embajada en Londres, si este no le entrega a Julian Assange, fundador de WikiLeaks. Esto sucede a raíz de que hoy se dio a conocer la información sobre la concesión del ex pirata informático.

La Corte Suprema británica no sólo determino su extradición, sino que también validó la orden de su detención por parte de Suecia, quienes lo acusan por un supuesto caso de violación y ataques sexuales realizadas a dos mujeres seguidoras de WikiLeaks el 2010. En su defensa, Assange señala que sólo tuvo sexo consensuado con las mujeres.

Ricardo Patiño, ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, señaló que “hoy hemos recibido por parte del Reino Unido la amenaza por escrito, en la cual señalaban que podían asaltar nuestra embajada en Londres, si Ecuador no entrega a Julian Assange”.

“Si se llegase a realizar dicho asalto, este será interpretado por Ecuador como un acto poco amistoso, hostil e intolerable, el cual además contará como un atentado a nuestra soberanía que nos obligaría a responder con la mayor contundencia diplomática”, agregó Patiño.

El portavoz de la cancillería británica, Sam Heathrow, señaló que “esto no es una amenaza. Simplemente quisimos ser honestos con el gobierno de Ecuador y destacar las opciones que se barajan en este caso. Los términos de la Convención de Viena no son absolutos en toda circunstancia y Gran Bretaña tiene la obligación de extraditar al señor Assange a Suecia que es un país con un sistema legal confiable y transparente”.

“El Reino Unido tiene la obligación legal de extraditar a Suecia al Señor Assange por cuestionamientos sobre presuntos delitos sexuales y seguimos comprometidos a cumplir esa obligación”, afirmó Heathrow.
A pesar de que hoy, Ecuador confirmó su asilo, Assange podría ser detenido por la policía británica durante el viaje hacia el aeropuerto, por haber incumplido a las condiciones de su libertad bajo fianza. Cabe destacar que la embajada ecuatoriana se encuentra en el lujoso barrio de Knightsbridge, lejos de cualquier terminal aéreo, y la cual permanece vigilada día y noche por oficiales de la policía británica.