Según un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), quienes no logran cursar estudios superiores tienen mayor predisposición genética a tener problemas de sobrepeso.

El argumento de la investigación es que el ambiente “modula el riesgo genético a desarrollar enfermedades”, ya que basándose en el análisis del gen FTO en sujetos con diferentes niveles de escolaridad, se concluyó que la educación universitaria “modula la relación del polimorfismo de este gen con el índice de masa corporal y el riesgo de sobrepeso en la población”.

Según la doctora Dolores Corella, “la predisposición genética a ser obeso se contrarresta por el nivel de estudios de grado superior”. Además, observa que este riesgo también se incrementa “por estilos de vida menos saludables”.

La facultativa expresó que los portadores del gen FTO “tienen mayor peso que las personas que no poseen en su genoma dicha mutación, confirmando así los efectos del riesgo genético”. No obstante, los estudiantes universitarios con FTO no presentaron aumento de peso “ni riesgo de obesidad”.

En el caso de los estudiantes del ámbito básico y medio que poseen este gen, si se ven afectados por el sobrepeso y el riesgo de obesidad mórbida.

Sin embargo, Corella insiste en que esta situación se puede revertir mediante hábitos saludables “que apuntan tanto a una alimentación sana y equilibrada, a la práctica de ejercicio físico, como a unos ritmos circadianos que aseguren un correcto balance energético”.