Más de medio siglo de exploración del espacio han dejado además de cúmulos de conocimientos y descubrimientos, una desagradable cantidad de basura que orbita nuestro planeta. Es por eso que ESA, la agencia espacial europea, buscará solucionar este flagelo de la mano de la iniciativa Clean Space, la cual entre sus aspectos tiene el diseño de misiones especializadas en la eliminación del desperdicio.

Los 5.000 lanzamientos espaciales desde 1957 han dado lugar a una población en órbita de más de 22 000 objetos rastreables del tamaño superior a una taza de café. Sólo alrededor de 1.100 de ellos son satélites operativos, el otro 95% son desechos espaciales.

Más de un centenar de expertos europeos de la industria, la academia y las agencias espaciales nacionales se reunieron para discutir formas de eliminar los desechos activamente desde la órbita.

El evento se llevó a cabo como parte de la iniciativa Space Clean, dedicada al desarrollo de técnicas y herramientas para reducir el impacto ambiental de la industria espacial y asegurar su sostenibilidad.

La iniciativa no solo cubre actividades industriales con base en nuestro planeta, sino también la conservación del espacio cercano a la Tierra de una manera utilizable.

Evitar los escombros se han convertido en rutina para las tripulaciones de la Estación Espacial Internacional, y el problema está empeorando: los bajos niveles de desechos orbitales se han incrementado un 50% en los últimos cinco años.

La reducción de los desechos de las futuras misiones no es suficiente. Incluso si todos los lanzamientos terminarán mañana, la cantidad total de residuos iría en aumento.

“La única manera de superar esto es para intervenir y reducir el número de objetos en el entorno de una recuperación activa de objetos fuera de servicio”, señaló el director de ESA.