Cuando un típico robot intenta recoger un objeto delicado es probable que lo aplaste con sus torpes manoplas de metal. Es por eso que George Whitesides y sus colegas de la Universidad de Harvard han desarrollado una serie de robots “blandos” con un toque más ligero. Su última creación es un tentáculo robótico que puede girar alrededor de una flor sin dañarla.

El tentáculo está hecho de plástico flexible que contiene tres canales de aire que se ejecutan a lo largo de toda la extremidad. Bombeando aire en forma selectiva en estos canales hace que el tentáculo pueda doblar, lo que le permite curvarse alrededor de los objetos con un apretón ligero.

Dividir los canales de aire en múltiples secciones permite separar las partes de la curva del tentáculo en diferentes direcciones, produciendo una gama completa de movimiento 3D, los anteriores tentáculos robóticos se han limitado a la ondulación en una sola dirección.

El euqipo de Whitesides también experimentó con una cámara de vídeo, una jeringa o copa de succión al extremo de la tentáculo, por lo que es más útil que un brazo de agarre simple.

Más detalles en: New Scientist