Los científicos del Lawrence Livermore National Laboratory están trabajando duro para desarrollar la próxima generación de materiales para uniformes militares.

Es por ello que lograron la creación de un tejido de nanotubos de carbono que detecta y repele los ataques de armas químicas y biológicas como el gas nervioso.

El truco del nuevo material es su capacidad para pasar de un estado transpirable y poroso que es cómodo para caminar en un estado rígido, impermeable que no puede ser penetrado por las armas químicas. Los nanotubos de carbono que forman la capa exterior de la tela se modifican para sellarse por sí mismos en forma automática en caso de un ataque químico.

Eso es importante, porque significa que los soldados no tendrán que responder a un ataque poniéndose una máscara de gas o activar cualquier tipo de gatillo, el propio tejido sabe cuándo un ataque está en curso y responde en consecuencia, dando a los hombres y mujeres uniformados preciosos segundos y permitiendo que se preocupen por otras cuestiones en el campo de batalla.

La tela se encuentra todavía en fase de prototipo en estos momentos, pero el potencial es suficiente para que el contrato para trabajar en el proyecto fuera renovado recientemente por otros cinco años, y los investigadores esperan ver el engranaje en el trabajo en el campo dentro de la década.

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