Según indicó la Organización Mundial de la Salud (OMS) existe un déficit mundial de hasta 4 millones de médicos, enfermeras y otro personal sanitario, lo cual podría afectar directamente la calidad de la atención del paciente.

Para la directora general del organismo, Margaret Chan, “al igual que cualquier otra disciplina joven, la seguridad del paciente se enfrenta a desafíos. Estos incluyen la necesidad de cambiar los comportamientos humanos, y la renuencia de los médicos a reconocer los errores, de su parte o la de otros”.

Y, en este sentido, ha destacado aquellos “atroces e imperdonables”, como equivocarse en una cirugía o en la asignación de padre a un recién nacido, que “manchan la imagen de la salud”; y aquellos, “menos sensacional, mucho más comunes” como las prácticas de prescripción errónea.

“Lo desconcertante es que los mismos errores siguen ocurriendo una y otra vez. Esto dice mucho acerca de la imperiosa necesidad de hacer de la seguridad del paciente una prioridad para cualquier sistema de salud que funcione bien”, ha añadido.

A su juicio, estos errores van más allá de la falta de profesionales sanitarios, tiene mucho que la necesidad de atención es cada vez mayor en un mundo, ya que las enfermedades crónicas no transmisibles están aumentando en todas partes, lo que significa que “cada vez más personas que necesitan cuidados a largo plazo si no de toda la vida”.