Instagram, que impulsó las sospechas de esta semana que vendería fotos de los usuarios después de la revisión de sus términos de servicio, ha generado un debate renovado sobre la cantidad de control sobre los datos personales que los usuarios deben renunciar para vivir y participar en un mundo inmerso en los medios sociales.

Con el establecimiento de un nuevo conjunto de términos de uso, Instagram, el enormemente popular servicio para compartir fotos propiedad de Facebook, ha cobrado unos derechos que han sido prácticamente desconocidos entre los prominentes medios sociales, según juristas y defensores del consumidor.

Los usuarios que se niegan a aceptar la nueva política de privacidad de Instagram tienen un mes para cancelar sus cuentas o se verán obligados a considerar las nuevas condiciones. Otra cláusula parece renunciar a los derechos de los menores en el servicio. Y a raíz de un acuerdo de demanda colectiva que implica Facebook y la privacidad, Instagram ha añadido términos para protegerse de litigios similares.

En total, los términos revisados reflejan un nuevo agarre, draconiano sobre los derechos de los usuarios, según los expertos.

“Todo esto es un territorio desconocido”, dijo Jay Edelson, socio de la firma de abogados de Chicago McGuire Edelson. “Si Instagram está alentando tantas demandas como posible reacción, es posible que estas se llevan a cabo”.

Las nuevas políticas de Instagram, que entran en vigor el 16 de enero, establecen las bases para que la empresa comience a generar ingresos por publicidad, dando a los vendedores el derecho a usar fotos de perfil y otra información personal, para que los usuarios sigan la publicidad.

Los nuevos términos, los cuales permiten que un anunciante pague a Instagram “para mostrar su nombre de usuario, imagen, fotos (junto con los metadatos asociados)” sin compensación, provocó un estallido de quejas en la web.

El escándalo provocó una larga entrada en el blog de la compañía para “aclarar” los cambios, con el CEO Kevin Systrom diciendo que la compañía no tiene planes actuales para incorporar las fotos tomadas por los usuarios en los anuncios.

Instagram se negó a comentar más allá de la entrada del blog, lo que no logró apaciguar a los críticos incluyendo National Geographic, que suspendió sus posteos en la plataforma.

“Estamos muy preocupados por la dirección de las nuevas condiciones propuestas de servicio y si se mantienen tal como se presenta, podemos cerrar nuestra cuenta”, dijo National Geographic.

Más detalles en: Reuters