Aunque entre los vaticinios está que pronto se inicien los viajes turísticos al espacio y también las misiones a Marte, primero hay que dilucidar cómo se solucionan los problemas de salud, pues estos hasta el momento son el principal obstáculo. Es decir, viajar a Marte es un sueño literalmente.

“¡Uh, la carita ¿dormiste mal?!”. Sí, esa es una de las frases más comunes que los amigos, compañeros de trabajo o familiares dicen cuando te encuetran con mala cara y no es un problema menor, pues la alteración en los patrones del sueño de los individuos realmente pueden ser perjudiciales o si no pregúntenle a los astronautas NASA.

Es que una investigación denominada Mars 500 y cuyos resultados fueron presentandos en la revista Proceedings, arrojaron que adaptarse a los viajes al espacio no es una tarea sencilla para todos, pues muchos astronautas podrían presentar serias complicaciones debido a la alteración del sueño.

De hecho, los resultados iniciales de un viaje sumulado a Marte, mostraron que incluso algunos de los tripulantes de la misión se volvían depresivos y se aislaban de los demás, lo que demuestra que antes de mandar a un completo grupo de profesionales del espacio a tierra marciana, el casting debe considerar estos parámetros.

Y no sólo eso, pues quienes resulten seleccionados para cumplir tamaño hito para la humanidad, también deberán ser entrenados de modo que lidien sin problemas con la alteración de los ciclos naturales del día y la noche.

El experimento

Para lograr dichos hallazgos de quiénes son más aptos, los científicos agruparon a seis tripulantes de nacionalidad rusa en su mayoría. El proyecto duró 17 meses y los astronautas estuvieron encerrados en la nave sin ventanas, con muy poca comunicación y cuando esta existía lo hacían con el retraso normal que se daría en un supuesto viaje a Marte.

Así, durante tal periodo de tiempo y en dichas condiciones, se descubrió que uno de ellos perdió total sincronía con los demás al alterarse su ciclo natural de lo que es el día y la noche, pues su día era de 25 horas. Debido a lo anterior y tras 12 días, este tripulante se encontraba en un ciclo que lo hacía estar en medio de la noche mientras los demás estaban en funciones de pleno día.

Es decir, si lo que sucedió con este tripulante acontece realmente en un viaje a Marte, el trabajo en equipo se vería afectado. Además, también se reveló que en general, todos presentaban algún tipo de alteración, pues tendían a dormir mucho más y hacían poco esfuerzo por estar activos. Ahora y como siempre, uno de ellos por el contrario, se activó de manera tal que quedó privado del sueño.

Finalmente, se concluyó que de los seis, cuatro tuvieron más inconvenientes y que estos se manifestaban desde el tercer a cuarto mes en la misión, por lo que se hace más imperante el hecho de que debe haber una elección fina de quienes realmente vayan, junto con mejorar el sistema que simula el día y la noche, de modo de facilitarles la labor.

Vía BBC