Se trata del magnetic putty, una especie de plastilina que se puede apretar y moldear de todas las formas que el usuarios quiera, pero tiene una gran diferencia con las que se utiliza en los colegios o jardines infantiles y es que dentro de su composición existen las llamadas partículas magnéticas minúsculas, mismas que hacen posible que cuando esta plastilina entre en contacto con imanes, por ejemplo, comience a devorárselo lentamente.

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Vía Gizmodo