Un nuevo estudio del Instituto de Investigación de Niños de Seattle puede haber dado el primer paso hacia la confirmación de algo que los padre han estado diciendo durante décadas: demasiada TV daña tu cerebro. Bueno, al menos lo hace para los ratones.

Los científicos descubrieron que criar grupos de ratones en un ambiente diseñado para simular la exposición extrema a las pantallas desarrolló comportamientos similares a los encontrados en niños con TDAH, resultando en ratones adultos con más problemas de memoria y menos paciencia.

La prueba expuso a ratones jóvenes a luces intermitentes y a audio de televisión durante seis horas al día durante una media docena de semanas. Se descubrió que los ratones que crecieron en este ambiente tenían menos células nerviosas en el hipocampo, la parte del cerebro responsable del aprendizaje y la memoria. Los sujetos de prueba también tenían problemas de memoria y eran menos cautelosos que los adultos no estimulados.

“Encontramos cambios dramáticos en todas partes en el cerebro”, dijo el coautor del estudio, Jan-Marino Ramírez. Los ratones que habían sido estimulados tenían menos células nerviosas de recién nacidos en el hipocampo, una estructura cerebral importante para el aprendizaje y la memoria, que ratones no estimulados. La estimulación también hizo a ciertas células nerviosas más activas en general.

Los ratones estimulados también mostraron comportamientos similares a algunos asociados con TDAH en niños. Estos ratones eran notablemente más activos y tenían problemas para recordar si habían encontrado un objeto. Los ratones también parecían más inclinados a asumir riesgos, aventurándose en áreas abiertas de las que los ratones suelen alejarse, por ejemplo.

Algunos de estos resultados han sido reportados previamente por los investigadores de Seattle, que ahora han replicado los hallazgos en un grupo diferente de ratones. Ramírez y sus colegas están ampliando el trabajo buscando cambios de comportamiento más detallados.

Por ejemplo, las pruebas preliminares han revelado que los ratones son impacientes y tienen problemas para esperar recompensas. Cuando se les dio la opción entre una larga espera para una buena recompensa de cuatro pellets de alimentos y una corta espera para un pellet, los ratones estimulados eran más propensos a ir a la gratificación instantánea que los ratones no estimulados, sobre todo a medida que aumentaban los tiempos de espera.

La sobreestimulación no tuvo los mismos efectos en los ratones adultos, un resultado que sugiere que la estimulación tuvo una gran influencia en el cerebro en desarrollo, pero no completamente formado.

Debido a que el experimento sólo afectó a los cerebros de los ratones en desarrollo, la investigación sugiere que es posible que la exposición extrema al audio y visual de una pantalla daña a los niños en crecimiento, pero los investigadores no están preparados para levantar una alarma todavía. “Siempre hay problemas en la traducción de la investigación de ratones a la gente”, dijo el neurocientífico Gina Turrigiano de la Universidad de Brandies. “No estamos en una posición donde podamos dar consejos a los padres.”

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