Un nuevo tipo de robot suave puede someterse a reparación y hacer una recuperación completa en aproximadamente un día.

Los investigadores formaron una mano robótica, una pinza y un músculo a partir de un material de goma autocicatrizante. Para probar la resistencia de sus robots, los ingenieros cortaron cada uno con un bisturí y luego los pusieron en un horno. Después de ponerlo en marcha a 80 grados Celsius, y calentar los robots durante 40 minutos, y luego enfriar a temperatura ambiente, los investigadores encontraron que los tres robots se habían cerrado completamente. Veinticuatro horas después, las máquinas habían recuperado al menos el 98 por ciento de su fuerza y ​​flexibilidad originales, informan los investigadores el 16 de agosto en Science Robotics.

Las incisiones rompieron enlaces entre dos ingredientes químicos que forman el material, el furano y la maleimida. A temperaturas más altas, estos compuestos químicos también pueden dividirse, así como moverse con más facilidad. Así como los investigadores enfriaron el material, los compuestos fueron capaces de volver a unirse con los del otro lado de una incisión.

“Este material podría curar, en teoría, un número infinito de veces”, dice el coautor del estudio Bram Vanderborght, ingeniero en la Universidad Vrije de Bruselas.

El trabajo ayuda a resolver una importante limitación de los robots blandos y flexibles, que son más adecuados que sus contrapartes tradicionales y rígidas para navegar por terrenos accidentados y manejar objetos frágiles, pero son vulnerables a pinchazos y roturas. Las máquinas de auto-curación podrían allanar el camino para crear robots más duraderos y reutilizables.