El método diseñado por los científicos se basa en el comportamiento de una gota de aceite en medio del agua, que imita el comportamiento de las células biológicas. En otras palabras, la adhesión de las gotas de aceite comprimido en medio del agua imitan las propiedades mecánicas de los tejidos biológicos.

Para elaborar el método, los científicos estudiaron los tejidos cuidadosamente, llegando a la conclusión de que la adhesión entre células es la que garantiza la cohesión del tejido. Eso fue tomado como base y se elaboró una emulsión que reproduce estas características.

El sistema fue diseñado en los laboratorios de Jasna Brujic, profesora asistente en el Departamento de Física de la Universidad de Nueva York, además de ser miembro del Centro de Investigación de Materia Suave de dicha universidad.

Los estudios los ayudaron a concluir que las emulsiones tienen fuerzas de atracción y repulsión, que son fundamentales para determinar la adhesión de las células. La investigación también reveló que las fuerzas de presión son necesarias para que la adhesión celular se lleve a cabo.

La emulsión fue sometida a fuerza centrífuga para que se comprimiera y se le añadió sal. Estos factores fueron variando hasta lograr aislar las condiciones óptimas para la adhesión de célula a célula. La carga electrostática producida por la adición de sal y la compresión generada por la fuerza centrífuga aumentaron la interacción entre proteínas y llevaron, finalmente, a que las gotas de aceite se adhirieran, adoptando un comportamiento similar al de los tejidos biológicos.

Es importante señalar que estos estudios, publicados por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, pueden tener tanto aplicaciones en salud, como mejora de prótesis y medicamentos, como también aplicaciones industriales.


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