Un grupo de profesionales del Instituto Pasteur ha demostrado que es posible revivir células madre musculares de cadáveres humanos, trasplantarlas y lograr hacer nacer otras nuevas en perfecto estado.

Los científicos descubrieron que, lejos de morir con el deceso de la persona, estas células reducían al mínimo su actividad y, tras deshacerse de las mitocondrias (pequeños cuerpos que les permiten respirar), quedaban en estado de hibernación.

De esta forma, conseguían sobrevivir en un medio tan hostil, sin oxígeno y en medio de un baño de ácido, de una forma parecida a como actúan en caso de lesión muscular: “durmiéndose y esperando que la tormenta pase”, explicó el profesor Fabrice Chrétien.

“Esa reserva de células madre podría servir para hacer trasplantes de médula ósea, utilizados en el tratamiento de leucemia y enfermedades sanguíneas, entre otras afecciones, y de las que siempre hacen falta donantes”, explicó Chrétien, que ha dirigido el estudio junto a su colega Shahragim Tajbakhsh.

Pese a estos avances, que también han sido ensayados con éxito en ratones, el experimento ha revelado un incremento de un tipo de especie molecular denominada “ROS” que presenta incompatibilidades con las células y el genoma, según el profesor Jean-Marc Lemaitre.

Por eso, aún queda por saber si estas nuevas células, en perfecto estado al menos en apariencia, esconden malformaciones aún no detectadas.

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